Cada viaje que el Dr. Roque ha realizado ha tenido un profundo significado en la vida de las personas que ha tocado con sus propias manos. El terremoto en Manabí, Ecuador, fue un desastre que sacudió no solo a la nación, sino al mundo entero: un sismo de magnitud 7.8 que cobró la vida de 700 personas y dejó a más de 6,000 sin hogar. En medio de esta tragedia, el Dr. Roque desempeñó un papel fundamental al proporcionar agua potable y suministros de primeros auxilios tanto a personas de la tercera edad como a bebés y animales afectados por la catástrofe.
Panamá también enfrentó una crisis humanitaria cuando cientos de migrantes cubanos quedaron varados, sin poder continuar su viaje hacia los Estados Unidos. El Dr. Roque respondió alquilando hoteles para que sus compatriotas tuvieran un lugar seguro donde dormir.
En Costa Rica surgió otra crisis cuando más de 500 pasaportes pertenecientes a refugiados cubanos fueron retenidos por las autoridades migratorias en contra de su voluntad. Esta situación generó preocupación nacional, lo que llevó al Dr. Roque a intervenir. Gracias a su gestión, los pasaportes fueron liberados, devolviendo la tranquilidad a los refugiados. El presidente de Costa Rica aseguró personalmente al Dr. Roque que colaboraría para facilitar el proceso de salida de los cubanos varados.
Para finales del año 2016, el Dr. Roque no solo había enviado contenedores de agua y suministros a Ecuador, sino que también había brindado ayuda económica y humanitaria en cinco países diferentes, dejando una huella de compasión y solidaridad en cada lugar que visitó.
A lo largo de una década, el Dr. Roque ha dedicado su vida a servir a comunidades afectadas por desastres naturales, crisis humanitarias y emergencias sanitarias en distintos países del continente americano. Su compromiso, entrega y vocación médica lo han convertido en un símbolo de solidaridad y esperanza.

En el año 2015, el Dr. Roque envió ayuda humanitaria a la Ciudad de México para contribuir a la lucha contra el virus del Zika. Ese mismo año, extendió su apoyo a los damnificados del temporal que azotó la región de Atacama, en Chile, proporcionando suministros esenciales y asistencia médica.

Durante 2016, el Dr. Roque lideró una travesía humanitaria que cruzó Costa Rica, Panamá, Nicaragua, El Salvador y México, acompañando a 200 migrantes cubanos hasta llegar a Texas, Estados Unidos. Su intervención garantizó seguridad, atención médica y apoyo logístico a lo largo del recorrido.

Ese año, acudió en auxilio de las víctimas del terremoto de magnitud 8.0 que sacudió Chiapas. Meses después, volvió a movilizarse cuando otro sismo de 7.0 grados devastó la Ciudad de México, Puebla, Morelos y el Estado de México. En ambas tragedias, su presencia fue clave para la entrega de víveres, atención médica y reconstrucción de comunidades.

En 2018, tras los huracanes Florence y Michael que golpearon las Carolinas y Florida, el Dr. Roque coordinó el envío de suministros y apoyo médico a las zonas afectadas. Ese mismo año, extendió su ayuda a Perú, brindando asistencia a las familias de las víctimas del deslizamiento de tierra y del terremoto de magnitud 8.0 que sacudió el país.

Se unió a la campaña de recolección de insumos para el estado de Oklahoma, apoyando a comunidades vulnerables y fortaleciendo redes de ayuda solidaria.

Durante los devastadores incendios forestales que afectaron California, Colorado, Oregón y Washington, el Dr. Roque se sumó a los equipos médicos de emergencia, brindando atención a los damnificados y colaborando en la recuperación de las zonas afectadas.

El año 2021 representó una de las etapas más desafiantes de su carrera. Junto a un grupo de colegas, organizó campañas para recolectar y distribuir mascarillas en distintas regiones del país y en el extranjero. Además, trabajó como voluntario en hospitales, atendiendo sin descanso a pacientes con COVID-19 hasta finales de ese año.

Hoy, en 2025, tras haber dedicado un tiempo a su vida personal y profesional, el Dr. Roque retoma su cruzada humanitaria con un propósito renovado: dirigir sus esfuerzos hacia la ayuda de los ciudadanos cubanos. Su trayectoria médica, marcada por la compasión y el servicio, le ha permitido alcanzar una vida plena, y ahora busca devolver ese inmenso regalo de Dios a Cuba, la tierra que lo vio nacer.

El Dr Roque organizó y encabezó en la ciudad de Nueva York el “Cacerolazo por la Libertad de Cuba”, una importante manifestación pacífica realizada frente a la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas. El evento reunió a miembros de la comunidad cubana, líderes latinoamericanos y defensores de la democracia para alzar una sola voz contra la opresión y en favor de la libertad, la dignidad y los derechos del pueblo cubano.